
Hace dos días soñé contigo. Fueron sólo unos instantes en que te veía sentado muy tranquilo y con cara de felicidad. Me acerqué a ti, te abracé y te dije que te quería mucho, justo después desperté. Ayer, recordando eso, mi mente conectó con el recuerdo de aquel accidente que tuviste en la carretera a Tulum. Creo que habrían pasado sólo dos años más o menos desde que llegamos a Cancún, pero aunque con el tiempo ese acontecimiento quedó en un segundo plano y en mi caso apenas puedo recordar algunos detalles, quizás haya sido el preámbulo a lo que vendría después. Como una preparación emocional sin nosotros saberlo.