domingo 8 de noviembre de 2009

Puntos cardinales


La próxima semana se cumple un año desde que empecé a escribirte. Han sido muchas fotos, cartas y recuerdos. Aunque en un principio quería sentarme todos los domingos a contarte algo algunas veces me es, y era, imposible; pero mientras, me pasaba removiendo en la memoria y en la carpeta de fotos buscando temas para escribir y la perfecta canción para el título que a su vez englobara y reforzara en unos minutos esos recuerdos que no quería olvidar y contarte.

Lo normal es que la gente que escribe en este tipo de soporte termine por dejar pasar el tiempo y olvidar contar algo de vez en cuando. Algunos más cierran el blog sin más, o se los cancelan por haber puesto alguna foto o archivo que no les pertenecía. En mi caso he decidido terminarlo aunque quizás de vez en cuando pueda volver a escribir algo. Creo que un año está bien, es cerrar un círculo lleno de muchas cosas que me alegraría saber que le han dejado más cosas aún a los que alguna vez leyeron lo que escribí aquí. No lo cierro, así qeu cualquiera puede volver de vez en cuando y mirar las fotos, escuchar las canciones, leer tus cartas, pero lo más importante es que dejar aquí escrito los recuerdos que tengo de tí me han ayudado a eso, a no olvidarlos y de paso recordártelos, y también a Mamá, Beny y la familia. 

Me alegraría saber que quien no llegó a conocerte en persona pueda intuir que eras un buen padre y un mejor ser humano, por tus cartas y por ver un poco más allá de las sonrisas que siempre muestras en las fotos.



En una de las fotos aparece Ko, el coreano que estuvo viviendo algún tiempo en casa de mi abuelita Lolis y mi tía Irma. Sé que él siempre ha estado agradecido por lo que vivió estando en la ciudad de México y los momentos que compartió contigo, con Mamá y con todos nosotros (la familia). Todavía me acuerdo de ese arroz con sabor a ajo que se comía cuando aún estaba hirviendo, resoplando con cada bocado, o la sopa de noodles que hacía, muy picante y con un huevo que echaba en la cacerola mientras hervía el agua (receta que Mamá nos siguió haciendo durante un tiempo y yo repito cada vez que se me ocurre). No sé si recuerdas que también le estuvo enseñando coreano a Mamá. Espero poder ir a visitarlo un día y conocer su mundo como él hizo con el nuestro. Estuvo en Cancún con su esposa y ten la seguridad que él tampoco te ha olvidado.

Aunque ya no te escriba aquí sé que seguirás visitándome en sueños y cuidando cada paso que de; al igual que sé que cuidas de Mamá, Beny, Iker y en general de toda la familia. Saluda a mi abuelita Lolis y a mi abuelito Toño, a mi tío Humberto y a mi tío René. Diles que tampoco nos olvidamos de ellos. Espero que de vez en cuando organicen una fiesta como las que hemos disfrutado tanto hace varios años y que se tomen fotos para que nos las enseñen el día que nos toque estar ahí también.



Y mientras eso sucede nosotros seguiremos dando vueltas como una brújula, sin perder el Norte y en nuestro pequeño núcleo. Tú el Amor, Mamá la Dulzura, Beny la Fuerza y yo el Coraje, rodeados de los puntos intermedios que se mezclan para seguir alegrando nuestra vida.

Gracias por todo Papá, te quiero.



Puntos cardinales, Café Tacvba

sábado 24 de octubre de 2009

He escrito una carta a mi padre VIII (última) + La fecha especial

Esta carta se la escribiste principalmente a Beny, no sé si fue la única que le escribiste a ella, imagino que le escribías junto con las que enviabas a Mamá. Con ésta terminan tus cartas, y quise dejarla para este día, para hablar del regalo que finalmente me diste ese año por mi cumpleaños.


"Son las 2:00 p.m. del día 14/X/85 (15/X/85).


Para mi hijita Beny (o Eric):


Hola morenita, ¿cómo estás hijita? Yo aquí como siempre (queriéndote mucho y extrañándote más y más). Yo quiero que ustedes estén mejor que yo, porque luego estoy muy triste y no quiero que sientan feo sino bonito, igual como el lugar en donde están viviendo, que es muy bonito.


Hijita, te voy a mandar tu bici, espero la uses ya que hoy la estuve limpiando y engrasando, y lo hice con mucho amor, como hago todo para ustedes; y también la de tu hermanito. Cuídenla y cuídense, mas ustedes salgan un ratito pero arriba de la banqueta, como hacían en México o en Cartagena. Espero le obedezcas a Ery y no peleen mucho, cuídense lo dos cuando no esté Mamá.


El día del cumpleaños de Beto te extrañé mucho hija, y pensé que a lo mejor ya estás más grandota. Como ya son dos meses que no los veo ya me imagino que son diferentes, ya que vi a Moy (El inútil) y a Pili y ya están más grandotes; también Carlitos y Raúl.


Me acordé cuando me decías "ahorita es ahorita" y que te enojabas, que ya no lo quiero volver a hacer, ya quiero portarme muy bien y quiero ser un papá muy bueno para que me quieran mucho y no me olviden.


Hijita, me voy a choque, te mando algo de dinero con mucho cariño ahora que he tenido un poco más, cuídalo o ahórralo, o haz lo que quieras que para eso está tu Papi solito aquí en México, para que tengan todo.


Besos y abrazos. Te quiero mucho.


Te mando mi corazón. Cuídalo y quiérelo mucho. Tu Papi Nacho.


Te extraño mucho."

Y así terminan estas ocho cartas que durante casi tres meses estuviste enviándome y yo respondiéndote contando todo lo que hacíamos y seguramente cómo vivíamos sin tenerte cerca. Ten por seguro que el amor que siempre nos has tenido siempre fue recíproco y nunca hemos pensado que hayas sido un mal padre, aunque imagino que todos los padres sentirán el mismo temor de fallar en algo en su papel y no dar lo que los hijos esperamos de ustedes. Con el paso de los años me doy cuenta que todo lo que quisiste darnos, y por cualquier razón no pudiste, ha servido para brindarnos lo mejor que Tú y Mamá pudieron hacer por nosotros y por nuestra forma de ver la vida y las cosas: no siempre se puede tener todo lo que queremos, pero se pude llegar a ello deseándolo y luchando; y mientras, disfrutar con lo que tenemos, sea poco o mucho. Por eso mismo no tengo la sensación de que me haya faltado algo. También ahora sé que los deseos se hacen realidad, como aquel 24 de octubre de 1985...




La fecha especial


Cuando en tu carta me preguntaste ¿que te gustaría que te regalara por tu cumpleaños? lo único en lo que pensé fue algo que temía que no pudieras cumplirme. 


Años atrás, en Navidad, Reyes y cumpleaños, casi siempre había recibido los juguetes que yo quería. Quizás varias veces hubo algo que deseaba y no pude tener pero tampoco sería nada importante pues en todo caso me acordaría.


Lo que nunca faltaba el día de mi cumpleaños era una llamada de teléfono muy especial. No sé qué edad tenía yo la primera vez que me llamó pero me hacía sentir un niño muy importante, pues a nadie que yo conociera le hablaba para felicitarlo... ¡el pato Donald! Años después Mamá me contó que era un amigo tuyo que imitaba perfectamente la voz, pero en los años que duraron las llamadas yo me creía que era el mismo Donald haciendo un hueco en su agenda para felicitarme.


Desde mi primer año celebrado, tanto Tú como Mamá se encargaban de hacer que esa fecha fuera mágica, siempre. Todo empezó con la fiesta espacial. Cuatro años antes el hombre había llegado a la luna y al parecer todavía quedaban adornos y motivos espaciales en los escaparates de las calles de México. Fue así como mi primer aniversario estuvo lleno de cohetes, estrellas y todo lo relacionado con ese tema. Y uno de mis primeros juguetes todavía lo conservo y es el que te pongo aquí mismo. Un poco oxidado pero funcionando perfectamente todavía.


El orden de las fiestas temáticas ya no lo recuerdo, pero hubo de todo; y además de los adornos de la casa y el pastel, el festejado también era disfrazado para la ocasión. Mamá siempre me hacía la ropa y disfraces de chino, de vaquero o de Batman siempre hicieron que mis fiestas fueran diferentes. Eran como un gran acontecimiento para todos los primos, amigos, niños e invitados en general, y me consta que eran bien recordadas, pues cuando ya no eran temáticas nunca faltaron los adornos, las piñatas y principalmente los juegos. Juegos de todo tipo dependiendo del sitio porque si no era en casa lo celebrábamos en algún rincón del Parque de Chapultepec. Los juegos siempre eran organizados por mi tía Irma, ella era la encargada de poner las reglas, vigilar que se cumplieran y nombrar al ganador, en pocas palabras  Chabelo se le quedaba corto a su lado.

Primer año, tema Espacial. Y mi cohete antes y ahora.



Tema Fútbol



Tema Chino



Tema Vaquero


Algunas veces tú tenías que trabajar ese día y llegabas cuando ya la fiesta estaba a la mitad. Hay incluso una foto en la que te ves tú comiendo en una mesa aparte mientras la fiesta sigue si desarrollo a un lado y esa es la imagen que tengo también grabada, que tu trabajo a veces te impedía estar ahí desde el principio y en ese entonces yo no comprendía el por qué, pero con lo que me has escrito en tus cartas me has dado la respuesta.


En general las fiestas de algunos de tus sobrinos siempre las celebrábamos bien y una detrás de otra, porque como seguro recordarás todo Octubre estaba, y está, lleno de celebraciones. Primero el de Edgar el día 3, luego la pequeña Natalia el 4, luego el 10 el de Beto, justo una semana después, el 17 el de Maguie y finalmente, justo una semana después, el mío. Sin olvidar a los amigos: el día 2 Rodrigo, el 7 Isra y el 30 Marianita. Somos Octubrianos, una raza diseminada por el mundo, en el cual convivimos en armonía con el resto de los humanos. Somos seres pacíficos y desde aquí recomiendo a todas las personas que pongan un Octubriano en su vida... si no es que ya hay uno cerca de Usted y no se ha dado cuenta, "porque en cada casa ¡hay un cuadro ladeado!" y un Octubriano también.


Ya desde entonces conocías perfectamente a tu hijo y lo difícil que a veces era saber qué regalo hacerle... y acertar. Como todo lo que me gusta lo tengo siempre bien controlado y me lo compro yo, no es fácil dar con algo que quiera o que me guste, por eso cualquier pequeño detalle o algo que no me espere es el mejor regalo (algunos regalos me han sorprendido muy gratamente como libros de diseño, comic y los años de soledad, un jenga, un retrato pintado junto a Piggy y René o más recientemente un llavero de Bender, porque son cosas que no me esperaba y me han sorprendido muy gratamente).


Y siguiendo con las cosas materiales tú siempre me sorprendías aunque no fuera ninguna fecha especial. Recuerdo muy bien las figuras de la Guerra de la Galaxias que me fuiste dando y comprando a lo largo de algunos años. A veces entrábamos a una tienda y te decía que me gustaba o que quería alguna, me decías que no podías comprarla y ya. Momentos después, cargando las cosas en el coche me encontraba con un Darth Vader. O los tres músicos del Regreso del Jedi cuando estuvimos en Laredo. Y en un cumpleaños, al despertar me encontré junto a mi almohada a Jabba The Hutt, al cual le pintaste las calaveras, los huesos y las ratas del calabozo para que pareciera más real. Pienso que tú también disfrutabas de esa pequeña colección de seres de las películas que me llevabas a ver al cine, las tres las vimos juntos.


También recuerdo una colección que pacientemente me comprabas cada martes que salía y me dabas al llegar de tu trabajo. Africam Safari se llamaba, y eran innumerables fichas de animales con su respectivo fichero, un diploma, un mapa mundial con todas las especies animales distribuidas, y toda me la compraste. Me gustaba mucho y me encantaba verte llegar por la noche y ver que me traías el número respectivo de esa semana.


Pero el regalo que más me ha gustado en toda mi vida me lo diste ese día. Como ya te dije al principio, temía que no me lo pudieras cumplir y Mamá ayudaba a crear esa infantil decepción de ver que no obtendría lo que quería ese año. Llevábamos tres meses viviendo en Cancún, ya nos estábamos adaptando a la ciudad, a la gente, a la escuela pero nos faltabas Tú.


El día anterior, el 23, pasó sin más, me acosté temprano porque a la mañana siguiente tenía clases. Y estaba triste porque era mi primer cumpleaños que no celebraría contigo. No recuerdo si ya nos habían llegado las bicicletas que días atrás nos enviaste, y tampoco había muchos planes para celebrarme al día siguiente. Mamá también trabajaba, Beny y yo a la escuela y seguramente comeríamos mole en casa de mi abuelita.


Durmiendo sentí un beso y pensé que era Mamá, pero en mi ensoñación no entendía por qué me estaba despertando, ya que si eran las doce de la noche, ya era mi día pero mamá siempre me felicita a las 12:01 del mediodía que fue cuando nací. 


"¡Feliz cumpleaños Yeyi!... abrí los ojos y te vi ahí. Una vez más me habías cumplido un deseo y ya no me importó nada más, bueno a excepción de que sabía que tendría que ir a la escuela y no podría disfrutar de mi regalo hasta después de clases. Ha sido de los mejores regalos que nos diste, que estuviéramos nuevamente juntos hacía que todo lo tristes que podríamos estar se borrara. Todo lo que me escribías en tus cartas quedaba atrás, ya no te sentirías sólo ni nosotros tampoco. Por eso te digo que no debes preocuparte por nada que no hayas podido darnos y mucho menos por saber si has sido un buen padre o no; ten por seguro que todos los días de esos tres meses nunca nos olvidamos de ti.


Y ya para terminar sólo me resta decir una cosa, el tener a Mamá, a Beny, a Iker, a toda mi familia, a toda la gente importante en mi vida (amigos y compañeros incluidos), y por supuesto a ti Papá, es el mejor regalo que puedo tener hoy y todos los días del año.


¡Feliz cumpleaños a Mi y a mis congéneres Octubrianos!





La fecha especial, Fobia.

jueves 15 de octubre de 2009

He escrito una carta a mi padre VII

Esta carta la escribiste justo el día después de la anterior, y en ella, al final, me comentas algo como en respuesta a lo que te escribí en el post anterior. Me dices que estudie para no terminar siendo "choquero", lo cual me da una idea de lo que comentaba antes, que no sabía si realmente te gustaba lo que hacías o siempre tuviste ganas de dedicarte a otra cosa totalmente diferente.


Ya se acerca mi cumpleaños y ese día me preguntabas sobre lo que me gustaría que me regalaras. Siempre me acuerdo de tu regalo de ese año, y me llegó justo el 24. Intentaré hacer memoria para escribírtelo aquí cuando llegue el momento, mientras tu carta...


"México, D.F. 4/Oct/85


Para mi hijo Erik:


¿Qué tal hijo? Nuevamente aquí con mi letra que siempre trato de mejorar para que me entiendas mejor.

Hijo, quería preguntarte ¿qué te gustaría que te regalara el día de tu cumpleaños? ¿o si te mando dinero? ¿o qué piensas que tu padre que te quiere mucho y extraña pueda darte con todo corazón? Te pregunto hijito ya que me gusta que me des tu opinión, porque luego es difícil atinar a los gustos y no sé qué regalarte. O a lo mejor te gusta algo de Cancún y mejor te mando el dinero ¿no crees?


¿Cómo te ha ido en la escuela? ¿ya tienes más amigos? ¿no han salido de prácticas en la secundaria? Dime cómo se encuentra Beny de contenta, triste, o ¿cómo? ¿Ya no le pegas o peleas con ella? También quería que me dijeras si quieres tu bicicleta (también pregúntale a Beny) ¿o no? ya que en casa de tu Abuelita se están echando a perder y me duele mucho verlas abandonadas, ya que te la compré con tantas ganas e ilusiones de verte en ella. Que mejor de que se echen a perder si quieres las vendo y te mando el dinero para que te compres lo que quieras o lo guardes como ahorro, ya que es el regalo de tu Papi. (Contéstame Erico, también Beny).


Piénsalo ahora que ya tienes tiempo en Cancún y conoces un poquito más, dile a Beny también y dime qué hago ¿si hijito?


Erico ¿ya te escribió Omar? porque yo no he ido a la casa; ya tiene tiempo y no sé cómo esté por allá, pero creo que por el día 15/oct/85 voy a ir y ahora si voy a pasar a verlo o a saludarlo para darle la dirección. Que si ya te escribió pues mejor ¿no crees?


Hoy me habló tu Mamá y tú ya te habías ido a la escuela. Sólo escuché la voz de mi hijita, que se le oye más ronca. No tuvimos tiempo de hablar mucho, ya ves que sale muy caro y también me dijo Mamá que ya no hay Cablevisión, que ya la cortaron. ya le dije que fuera a ver o que le diga a la señora que le preste el contrato para renovarlo o pagar.


Hijo, dile a Mami que fui hoy a telégrafos y que ya quitaron la oficina de S. P. de los Pinos y no hay datos del dinero que les mandé, que por favor pregunte allá y que conteste luego para saber qué hago. Lo más pronto posible, si no para levantar un acta, no hay que dejar pasar mucho tiempo.


Bien hijo, creo que es todo lo que tenía que decirte por hoy, así ya me siento más tranquilo, porque como no hay teléfono o más bien Larga Distancia por lo menos platico un poquito contigo para que veas que tu Papi siempre piensa en ustedes y no los olvida ni un minuto.

Deseando estés de lo mejor, cuida a Beny y a Mamá y sigue de estudioso como hasta hoy hijo, ya que no quiero que seas choquero, estudia mucho.


Tu Papá que te extraña mucho."